
Llegó al Departamento tras el misterioso suicidio de su hermano. A pesar de su implicación personal en el caso, consiguió que Anita Van Buren le permitiese investigarlo junto a Eddie Green. Desde entonces forma parte del equipo y en la actualidad trabaja junto a Kevin Bernard, después de que Eddie Green abandonase el grupo. Previamente trabajó en una división del departamento encargada de investigar a grupos terroristas. Hombre de recursos, su ingenio y sus métodos, no siempre ortodoxos, le permiten obtener buenos resultados con escasos medios.
Es la última incorporación al equipo de detectives dirigido por la teniente Van Buren. Bernard empezó a formar pareja con Cyrus Lupo después de que su predecesor, Eddie Green, fuese suspendido de empleo y sueldo a raíz de una investigación de asuntos internos a la que fue sometido tras haberse visto involucrado en un tiroteo. Precisamente fue Bernard, en aquel tiempo en asuntos internos, uno de los encargados de llevar a cabo dicha investigación. Según él mismo afirmó, no entró en asuntos internos por gusto, sino porque tras dos años en esa área podría acceder a homicidios.
El fiscal del distrito McCoy conoce en profundidad las leyes y es un hábil estratega jurídico. Sin embargo, en ocasiones tiende a implicarse emocionalmente en exceso en los casos. Desde su llegada al cargo ha demostrado una gran capacidad de liderazgo, respaldada por su amplia experiencia en las salas de juicios. Su carácter choca habitualmente con el de su sucesor en su anterior puesto como asistente ejecutivo, Michael Cutter.
La jefa es una implacable policía que llegó al departamento procedente de la unidad de narcóticos. Es dura como el acero, condición indispensable para hacerse obedecer en un medio dominado por hombres. Más aún: por hombres blancos. Soporta una gran presión y una enorme responsabilidad y con frecuencia choca con sus detectives.
Connie empezó a trabajar como asistente junto a Jack McCoy tras el asesinato de Alexandra Borgia. Es hija de inmigrantes hispanos, por lo que muestra una especial inclinación por la defensa de las minorías, así como de los derechos de las mujeres. En la actualidad Rubirosa trabaja codo con codo con Michael Cutter y en muchas ocasiones tiene que ejercer de “intermediaria” debido a las frecuentes diferencias de criterio entre Cutter y McCoy.
Ocupó el puesto de asistente ejecutivo cuando Jack McCoy ascendió a fiscal del distrito. Cutter es un fiscal ambicioso que quiere ganar los casos a cualquier precio, lo que se manifiesta en sus discutibles métodos para hacer hablar a los testigos, de cuyas debilidades acostumbra a sacar partido sin demasiados escrúpulos. Ese carácter imprudente y su “flexible” manera de entender la ética jurídica hacen que su relación con Jack McCoy y su compañera Connie Rubirosa no sea precisamente fácil.