
Monk es un ex-policía de San Francisco que se hizo famoso por los métodos poco convencionales con los que resolvía los casos más complicados. Pero el asesinato de su esposa le convirtió en un maníaco obsesionado por todo lo que le rodea (gérmenes, las alturas, multitudes, espacios cerrados, alimentos...), lo que hizo que fuera expulsado del cuerpo. Ahora Adrian es un detective privado que necesita ayuda hasta para ordenar el cajón de los calcetines, sencilla tarea que su complicada mente puede convertir en un reto angustioso. Sin embargo, esas mismas neurosis son las que ayudan a resolver crímenes aparentemente irresolubles desde una perspectiva distinta. Sólo un caso parece resistírsele: el del asesinato de su propia esposa. En esta séptima temporada Monk tendrá que asumir la muerte de su psiquiatra y adaptarse a su nuevo terapeuta, el doctor Neven Bell.
Esta ex camarera entró a trabajar como asistente de Monk tras la marcha de Sharona. Madre soltera, es una mujer fuerte y segura de sí misma, condiciones imprescindibles para trabajar junto a Monk. Aunque las peculiares manías de su jefe a veces le resultan frustrantes, Natalie admira su capacidad deductiva y siempre trata de empujarle a superar sus miedos. Comparte con Monk el hecho de que también su marido murió y que por tanto ambos han tenido que reconstruir sus vidas. Natalie y su hija Julie han llegado a convertirse en la nueva familia de Monk. En esta séptima temporada llegará a convertirse en una celebridad presentando el programa televisivo de la lotería, lo que despertará los celos de Monk.
Es el antiguo jefe de Monk, y quien se vio obligado a echarle a del Departamento de Policía cuando sus problemas obsesivo-compulsivos empezaron a interferir en la vida laboral del detective y a crear problemas de relación con otros compañeros. Aunque a menudo el comportamiento de su amigo le resulta insoportable y a pesar de la envidia que siente por su capacidad deductiva, Stottlemeyer reconoce el brillante talento de Monk y suele acudir a él en busca de su particular visión para solucionar los casos más difíciles.
A veces la hija de Natalie se irrita por culpa de las manías y el extraño comportamiento de Monk, pero por lo general se muestra paciente y comprensiva con el peculiar jefe de su madre. A lo largo de los años que Natalie ha pasado trabajando con Monk, Julie ha ido cogiendo mucho cariño al detective e incluso ha llegado a aceptarle como parte de la familia.
Tan entusiasta como torpe, la mano derecha del capitán Stottlemeyer es un policía ambicioso y un admirador incondicional de su jefe. Su candidez y su afán por agradar a todo el mundo suelen traerle algún que otro problema. Su falta de talento como detective hace que a veces sienta celos de Monk, a quien trata de imitar sugiriendo absurdas teorías para resolver los casos. A pesar de todo, Disher es una parte importante del equipo.