Han transcurrido tres meses y Bea ha sido condenada a doce años por homicidio y enviada al ala psiquiátrica muy sedada. Entre tanto, Franky ha ascendido en la jerarquía y ahora es quien manda en la cárcel.
Simmo, la segunda al mando de Jacs, regresa a la cárcel y comienza a vender drogas para Brayden. Bea decide hacerse amiga suya con el fin de tenderle una trampa al traficante.
El intento de asesinar a Bea, organizado por Simmo, termina en tragedia cuando interviene Ferguson. Mientras, Liz se plantea su mayor dilema: entregar o no a Franky por introducir drogas peligrosas en la cárcel.