El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.
Los agentes del Departamento de Víctimas Especiales han de enfrentarse al secretismo del ejército cuando un soldado se convierte en el principal sospechoso de una agresión sexual.
Los agentes encuentran el cadáver de una mujer viuda y con hijos. Poco después, los policías averiguan que Justin también ha sido agredido y que se encuentra gravemente herido.
Burgess conoce a su nueva compañera, Julie Tay, que acaba de regresar de trabajar en un caso muy complicado. Entre tanto, Crowley interroga a Lindsay para saber por qué Voight y ella estaban en la zona cuando los agentes perseguían al asesino de Justin.
Aprovechando la ausencia de su esposa, Vincent pasa la noche con otra mujer. Al día siguiente, encuentra el cadáver ensangrentado de su mujer en la cama.
Burgess y Tay acuden a una llamada denunciando el robo de un coche y encuentran a un hombre malherido, que les indica que ha desaparecido su novia. Además de buscar a la chica desaparecida, los agentes no saben cómo explicar el asunto ante el público.
Platt advierte a su padre de que tenga cuidado con Natalie, su nueva novia, durante una cena en su casa. Al salir e ir a buscar su coche, Platt sufre una brutal agresión y es ingresada en el hospital de Chicago.
Delante de la sede de un tribunal en Niza, los guardaespaldas de un ministro tratan de contener a una manifestación de hombres furiosos, que reclaman la custodia compartida de sus hijos.
El cadáver de un apuesto joven aparece en la cama después de una noche de pasión. Los agentes encuentran el móvil de Sara a los pies de la cama. Y ésta parece haber desaparecido.
Poco después de dejar a su hijo Ulises en la escuela, Adele descubre a una mujer cubierta de sangre esperando delante del colegio. La mujer desaparece antes de que Adele pueda ayudarla.
El comisario Rocher y Adele investigan un crimen especialmente terrible: el asesinato de una chica estrangulada. La única testigo es una niña ciega, que era la mejor amiga de la víctima.
Los agentes encuentran el cadáver de una mujer viuda y con hijos. Poco después, los policías averiguan que Justin también ha sido agredido y que se encuentra gravemente herido.
Burgess conoce a su nueva compañera, Julie Tay, que acaba de regresar de trabajar en un caso muy complicado. Entre tanto, Crowley interroga a Lindsay para saber por qué Voight y ella estaban en la zona cuando los agentes perseguían al asesino de Justin.
El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.
El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.
Los agentes del Departamento de Víctimas Especiales han de enfrentarse al secretismo del ejército cuando un soldado se convierte en el principal sospechoso de una agresión sexual.