El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.
Lindsay y Ruzek se encuentran en un concierto cuando un coche arrolla a la multitud y se produce un tiroteo. Ante la sospecha de que pueda tratarse de un ataque terrorista, Voight solicita ayuda al FBI y a otras agencias de seguridad nacional.
Los responsables de Inteligencia reciben el encargo de detener a unos traficantes de fentanyl, una droga que ha provocado varias sobredosis en la ciudad. Mientras tanto, Tay y Burgess investigan el caso de un niño ensangrentado, que les confiesa un extraño secreto sobre la vida con sus padres.
El cadáver de un apuesto joven aparece en la cama después de una noche de pasión. Los agentes encuentran el móvil de Sara a los pies de la cama. Y ésta parece haber desaparecido.
Una chica toma como rehén a un hombre a punta de pistola, Benson intenta rebajar la tensión de la situación. Mientras tanto, los agentes de la unidad descubren el verdadero motivo del secuestro.
Las sospechas de Benson sobre una víctima de secuestro destapa una peligrosa red criminal preparada para silenciar a todo aquel que se interponga en su camino.
Tras recibir una queja de un vecino, Burgess y Sorensen se presentan en el domicilio de un conocido jugador de béisbol y encuentran allí el cadáver de una adolescente. El deportista les confiesa que estaba ayudando a la chica a huir de una banda de traficantes sexuales.
Voight y su equipo investigan un caso de violación y asesinato. Los responsables de Inteligencia tratan de determinar si el único testigo del caso, un joven llamado Oliver Tuxhorn, tuvo alguna relación con el crimen.
Delante de la sede de un tribunal en Niza, los guardaespaldas de un ministro tratan de contener a una manifestación de hombres furiosos, que reclaman la custodia compartida de sus hijos.
Lindsay y Ruzek se encuentran en un concierto cuando un coche arrolla a la multitud y se produce un tiroteo. Ante la sospecha de que pueda tratarse de un ataque terrorista, Voight solicita ayuda al FBI y a otras agencias de seguridad nacional.
Los responsables de Inteligencia reciben el encargo de detener a unos traficantes de fentanyl, una droga que ha provocado varias sobredosis en la ciudad. Mientras tanto, Tay y Burgess investigan el caso de un niño ensangrentado, que les confiesa un extraño secreto sobre la vida con sus padres.
El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.
El Detective Charlie Crews, es puesto en libertad en 2007 tras cumplir doce años de una condena a cadena perpetua en la Penitenciaría Estatal Pelican Bay cuando fue condenado erróneamente por el triple asesinato de su socio y su familia. Ha perdido su trabajo, su esposa, sus amigos, casi todo contacto con el exterior e incluso el sentido de la realidad. Pero ha resurgido con una obsesión por resolver el asesinato que casi le cuesta la vida y descubrir quién le tendió trampa.